Estamos trabajando en equipos y una de las actividades nos pide que inventemos un planeta.
Hemos pensado que si lo escribimos en nuestro blog, todos podréis conocerlo y contarnos lo que opináis de nuestro trabajo.
Nos hemos imaginado que una tarde de verano, soleada y calurosa, nos quedamos dormidos y nos sucedió algo muy extraño: los tres tuvimos un sueño maravilloso que os contamos a continuación:
Un ser extraño se acercó a nosotros y nos ofreció llevarnos al planeta donde él vivía. No tuvimos miedo y aceptamos conocer su planeta.
El viaje fue corto, a pesar de lo lejos que estaba el planeta. Nos fuimos en una nave muy grande y llena de luces de colores. Durante el camino Seri, que así se llamaba el extraterrestre, me contó que el planeta se llamaba Circonito y me habló de los seres que viven en él.
Era un planeta muy pequeño.
Cuando llegamos todos sus habitantes nos estaban esperando para darnos la bienvenida. Al abrirse la puerta de la gran nave, empezamos a ver a muchísimos seres extraños que no paraban de sonreír.
Bajamos unas largas escaleras y allí nos encontramos con todos ellos.
Eran muy diferentes a nosotros, los seres humanos. Nos quedamos asombrados ,porque todos eran altísimos.
Median más de dos metros, eran muy delgados y tenían una cabeza enorme llena de pelo de color azul y rosa. Sus manos y pies eran muy alargados y sus dedos grandes y gordos. Tenían una cara risueña y sus ojos redondos y saltones. Tenían dientes y la nariz era diminuta.
Uno de ellos nos llevó de la mano a conocer el planeta.
Había flores extrañas, color malva, con un olor que recordaba a las lilas.
Pero cuando íbamos a conocer el resto del planeta.... toc toc... ¡nos despertamos!
Patricia, Carlos y Azahara